La presencia de las mujeres en la conducción de la política exterior del Perú ha transitado desde la excepcionalidad de unas pocas pioneras hacia una integración progresiva en los niveles de decisión más altos. Este camino, marcado por hitos individuales y cambios institucionales, refleja una transformación en la estructura del Servicio Diplomático de la República, donde el liderazgo femenino ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en un eje de la gestión actual.
Pioneras en la escena multilateral y bilateral
El ingreso de la mujer en la diplomacia peruana tuvo un momento emblemático en 1945. Durante la Conferencia de San Francisco, Rosina Vega Castro fue la única mujer que integró la delegación peruana para la firma de la Carta de las Naciones Unidas. Según Naciones Unidas Perú, Vega Castro formó parte de un grupo reducido de ocho mujeres diplomáticas que suscribieron dicho documento fundacional.
Posteriormente, el avance en la jerarquía del servicio se consolidó en 1973, cuando Carmela Aguilar Ayanz alcanzó el rango de embajadora. Este hecho marcó un precedente fundamental, pues fue la primera mujer en lograr la categoría máxima de la carrera diplomática en el país.
El ascenso a la conducción de la política exterior
Desde la creación de la Cancillería en 1821, un total de seis mujeres han encabezado la institución. Un dato relevante es que cuatro de ellas pertenecen a la carrera diplomática, lo que evidencia que el liderazgo ha emanado también del mérito profesional dentro del servicio.
El año 2015 representó un punto de inflexión con la designación de Ana María Sánchez de Ríos, quien fue la primera diplomática de carrera en asumir el cargo de ministra de Relaciones Exteriores. A este grupo de mujeres que dirigieron la cartera se sumaron posteriormente las embajadoras Franca Deza Ferreccio, quien lideró la institución en 2020, y Elizabeth Astete Rodríguez, quien estuvo al frente entre 2020 y 2021.
En 2022, Ana Cecilia Gervasi Díaz asumió la titularidad del ministerio. Gervasi Díaz destacó en la trayectoria institucional al convertirse en la primera mujer en desempeñarse como viceministra de Relaciones Exteriores y jefa del Servicio Diplomático del Perú.
Acciones actuales para la equidad
En junio de 2026, el Ministerio de Relaciones Exteriores impulsó una serie de actividades para visibilizar este legado. El Palacio de Torre Tagle fue iluminado el 24 de junio para conmemorar el Día Internacional de la Mujer en la Diplomacia, fecha establecida por la Asamblea General de la ONU mediante la resolución A/RES/76/269.
Como parte de este esfuerzo, la Cancillería difundió en sus redes sociales las piezas audiovisuales tituladas «Mujeres que abrieron camino» y «Diplomáticas que inspiran». Asimismo, se anunció la edición de un libro que analiza la evolución de los derechos femeninos desde una perspectiva global, nacional e institucional.
En un evento organizado junto a ONU Mujeres el 26 de junio de 2026, el canciller Carlos Pareja informó que las mujeres representan actualmente el 32 % de los miembros del Servicio Diplomático peruano. Durante el encuentro, el canciller subrayó que la participación femenina es fundamental para la resolución de conflictos, la paz y la promoción de los derechos humanos.
Un liderazgo transformador
La trayectoria de las mujeres en la diplomacia peruana demuestra que la inclusión de perfiles femeninos en la alta dirección no es solo una cuestión de equidad, sino una mejora en la calidad de las decisiones internacionales. Para las nuevas generaciones de diplomáticas, practicantes y secigristas, el reconocimiento de figuras como Vega Castro o Aguilar Ayanz establece un marco de referencia que valida sus aspiraciones de liderazgo.
El paso de ser la única mujer en una delegación en 1945 a contar con cancilleres y viceministras de carrera en la actualidad indica que el Servicio Diplomático ha ampliado sus oportunidades. El reto actual, según el marco de cooperación con organismos internacionales, consiste en seguir creando las condiciones institucionales que permitan que este liderazgo se ejerza plenamente en todas las áreas estratégicas de la política exterior.



