El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) designó a Lima como la tercera ciudad piloto para implementar el modelo de Destino Turístico Inteligente (DTI). Esta iniciativa es el resultado de un trabajo coordinado entre el MINCETUR, la Municipalidad Metropolitana de Lima y las municipalidades de los distritos de Miraflores y San Isidro.
Un modelo de gestión basado en la tecnología
El proyecto cuenta con la asistencia técnica de la Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas (SEGITTUR) de España. Según el MINCETUR, la transformación de la capital se sustenta en cinco pilares fundamentales: tecnología, innovación, sostenibilidad, accesibilidad y gobernanza.
Este proceso de modernización no es nuevo en el país. En noviembre de 2024, la entonces titular del MINCETUR, Desilú León Chempén, presentó a Arequipa como la primera región en adoptar este modelo, proyecto que contó con el respaldo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Posteriormente, Cajamarca fue seleccionada como la segunda ciudad piloto. La experiencia en estas tres localidades servirá de base para extender el modelo a otras regiones peruanas.
La hoja de ruta hacia el 2031
En paralelo a la digitalización de los destinos, la viceministra de Turismo, Liz Chirinos, coordinó con gremios nacionales y regionales una estrategia de competitividad y desarrollo territorial con visión al año 2031. En este encuentro participaron los Entes Gestores de Destino, los Burós de Convenciones y Visitantes, gremios nacionales y los Comités Consultivos Regionales de Turismo (CCRT).
La estrategia al 2031 se apoya en cuatro ejes: infraestructura, conectividad, innovación y seguridad. Para lograrlo, el MINCETUR propone un sistema de intervención territorial que comprende la medición, promoción, desarrollo, inversión, articulación y conexión de los destinos. Asimismo, el ministerio priorizará el trabajo directo con alcaldes y gobiernos locales para optimizar los servicios básicos en las ciudades receptoras de turistas y promover la formalidad de la actividad mediante instrumentos técnicos y normativos.
Impacto para el sector turístico y empresarial
La implementación de Lima como destino inteligente y la estrategia al 2031 representan una oportunidad de modernización para los empresarios locales y gestores turísticos. Al basar la gestión en la sostenibilidad y la tecnología, se busca optimizar la experiencia del visitante y, según Liz Chirinos, lograr una gestión más articulada que no se limite únicamente al aspecto tecnológico.
Para quienes operan en el sector, esto implica una transición hacia estándares internacionales de innovación que pueden mejorar la competitividad de sus servicios. La consolidación de la seguridad turística y la mejora en la conectividad territorial abren la posibilidad de diversificar la oferta en la capital, beneficiando tanto la llegada de visitantes como la calidad de vida de los residentes.



